martes, 25 de noviembre de 2008

Hoy he vuelto a pensar en tí...

Hoy he vuelto a pensar en ti. Es algo recurrente, cíclico, algo que no termina de irse pero que tampoco se queda, como los días, los meses y los años, como las estaciones, con sus frías mañanas de invierto y los cálidos atardeceres del verano, como el brotar de las flores en primavera y la triste caída de las hojas de los árboles en otoño… como tus visitas.

Siempre me han dicho que no sé relativizar la importancia de las cosas, y quizás tengan razón, porque sucede que a veces puedo ser capaz de cruzar a nado un mar de costa a costa y en otras ahogarme en vaso de agua. Y te preguntarás, ¿qué tiene que ver esto conmigo?... espera, no seas impaciente.

Resulta que en cada uno de estos ciclos, no sé porque extraña razón (y sin que tú lo quieras seguro), consigues desestabilizar mi mundo, un mundo aparentemente bien arraigado y seguro, pero que con la simple brisa que levantas al pasar, cae inexorablemente y haces que me replantee aspectos e ideas que habían alcanzado el grado de convicciones.

Pero después te marchas, quedando mi mundo desestabilizado, intentando asimilar todo lo sucedido durante tu visita; y poco a poco, vuelvo a recuperar el equilibrio, vuelvo a creer en lo que creía, vuelvo a ser lo que era, y creo que esto me hará más fuerte y me prometo que no volverá a pasar… pero no puedo engañarme, hoy vuelvo a echarte de menos… hoy he vuelto a pensar en ti.

PD. A todos los que ya no están, a los que no volverán, a los que nunca olvidaremos.


Mi mundo eléctrico

Dos miradas cruzadas en espacios abiertos son como dos balas perdidas sobre un blanco perfecto. Con tu mirada arañabas el tiempo en asientos traseros de coches secretos.
No estaba allí cuando todo ocurrió, pero era obvio que algo había cambiado, y sucede a veces que ese algo puede salvarte de caer más abajo.
Habito un espacio que se evapora con cada respiración. Grito como en un cómic de ciencia ficción esperando que algún héroe, o algún villano, me lleve a ese mundo, a mi mundo eléctrico.
Disparos certeros que apuntan al cerebro rompen el ritmo titubeante de los latidos de tu corazón. Crees que todo irá bien, pero de repente algo te dice que estás equivocado.
Quizás sea el momento de volver, ¿o puede que ya sea demasiado tarde? Ahora no es el momento de lamentarse, ya sabías el destino de este viaje antes de subirte.
Habito un espacio que se evapora con cada respiración. Un espacio sin sentido e inconexo. Ya no modo de volver, has llegado a mi mundo, al mundo eléctrico.
PD. ERB te he robado alguna frase... pero si lo hace Bunbury...